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GONZALO FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA ' EL GRAN CAPITÁN'

Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar (1453-1515), Duque de Santangelo y Terranova, fue un célebre general español, conocido como 'El Gran Capitán'. Nació en Montilla (Córdoba) el 1 de septiembre de 1453 y murió en Granada el 2 de diciembre de 1515.

Segundo hijo de don Pedro Fernández de Aguilar, V Señor de Aguilar de la Frontera, y de doña Elvira de Herrera y Enríquez, biznieta del infante Fadrique Alfonso de Castilla (hijo del rey castellano-leonés Alfonso XI 'El Noble' y de doña Leonor de Guzmán).

Desde niño fue incorporado como paje al servicio de los hijos del rey castellano-leonés Juan II y doña Isabel de Portugal, primero al servicio del príncipe Alfonso, y cuando éste murió se incorporó al séquito de la princesa Isabel.

A la muerte de Enrique IV 'El Impotente', fue fiel a la causa isabelina, iniciando su carrera militar en la Guerra Civil de Castilla.

En la conquista de Granada sobresalió como soldado en Tájara e Illora. Como negociador se hizo cargo de las conversaciones con el monarca nazarí Abu 'Abd Allāh Muhámmad' (Muhámmad XII, conocido por los cristianos como Boabdil o Boabdil el Chico) para la Rendición de Granada el 2 de enero de 1492. En recompensa por sus servicios recibió la Encomienda de la Orden de Santiago, el Señorío de Orjiva, así como rentas sobre la producción de la seda granadina.

El Gran Capitán estuvo en la campaña de Granada a las órdenes de Íñigo López de Mendoza y Quiñones (1442-1515), II Conde de Tendilla.
El Gran Tendilla era hijo de Íñigo López de Mendoza y Figueroa, sobrino de Pedro González de Mendoza 'El Gran Cardenal', y nieto del conocido poeta y poderoso Señor Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana.

Gonzalo Fernández de Córdoba reconoce que fue el Gran Tendilla quien le enseñó el arte de la guerra y las emboscadas.

El 2 de enero de 1492, el rey Fernando el Católico pasó al Gran Tendilla las llaves de la fortaleza de Granada en la ceremonia de rendición, tras recibirlas de Boabdil. Fue designado primer Alcaide de la Alhambra y Capitán General del Reino de Granada.

Los moriscos estaban contentos con el Gran Tendilla, que les protegía de la Inquisición, y estaban dispuestos hacer todo lo que el Arzobispo de Granada (Fray Hernando de Talavera) y el II Conde de Tendilla les dijeran con tal de que se fuera de Granada el Arzobispo de Toledo, el Cardenal Cisneros, llegado a Granada en 1499.

El Gran Tendilla sujetó el primer levantamiento morisco en Granada (1500-1502), inducido por las conversiones masivas, impuestas por el cardenal Cisneros, conocido como la Revuelta del Albaicin.
Luego mandaría las tropas contra los moriscos, sublevados nuevamente en las Alpujarras, junto al Gran Capitán y el rey Fernando el Católico.

    


Monumento a Isabel la Católica con las figuras de Boabdil el Chico, Gonzalo Fernández de Córdoba, Cristóbal Colón y el Cardenal Cisneros.
Esculturas en bronce de Salvador Amaya. Parque Histórico de Navalcarnero, que estuvo bajo la jurisdicción de Segovia entre 1499-1627


Escultura en bronce de Boabdil el Chico


Escultura en bronce de Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán


Escultura en bronce de Cristóbal Colón


Escultura en bronce del Cardenal Cisneros

A la muerte de Alfonso V 'El Magnánimo', la corona de Aragón, Sicilia y Cerdeña fueron heredadas por su hermano Juan II de Aragón (padre de Fernando 'El Católico'). El reino de Nápoles quedo en manos de Fernando I de Nápoles, o Ferrante I de Nápoles, hijo bastardo de Alfonso V El Magnánimo y de Giraldona de Carlino.

Fernando I accedió al trono de Nápoles en 1458, pero el papa Calixto III declaró extinguida la Casa de Aragón y proclamó que el Reino era propiedad de la Iglesia Católica. Calixto III murió el 6 de agosto de 1458 y su sucesor, Pío II, se olvidó de la reivindicación y reconoció a Fernando como el legítimo soberano.

De otra parte, aprovechando el descontento de la nobleza napolitana, Juan II de Anjou intentó reconquistar el trono que había perdido su padre, el rey napolitano René de Anjou (Renato I de Nápoles, Duque de Anjou, Conde de Provenza, Duque de Bar, Duque de Lorena, Rey de Jerusalén y Rey de Aragón en Cataluña (1466-1472) investido durante la Guerra Civil Catalana).

Tras la muerte de Fernando I de Nápoles, el 8 de mayor de 1494, su hijo Alfonso II recibió la coronación oficial de Rey de Nápoles del Papa Alejandro VI como 'Rex Siciliae'.

En septiembre de 1494, el rey francés Carlos VIII invadió Italia reivindicando los derechos de la Casa de Anjou, ayudado por Ludovico Sforza que aprovechándose de la situación intentaba lograr el poder en Milán.

 

Por su parte, Fernando II de Aragón inicia una ofensiva diplomática para ayudar a su pariente napolitano, consiguiendo la aprobación del Papa Alejandro VI y la neutralidad de Venecia.

A pesar de ello, Carlos VIII no desistió y a principios de 1495 llego cerca de Nápoles, tras derrotar a la flota napolitana y florentina en Portovenere, dirigida por Federico de Calabria (hermano de Alfonso II de Nápoles).

Para oponerse al intento francés de anexionarse el Reino de Nápoles y de Sicilia, el 22 de febrero de 1495 organiza la Liga Santa (formada por España, Venecia, Milán, Alemania y la Santa Sede).

Fadrique I de Aragón y Chiaromonte, conocido también como Federico I, segundo hijo de Fernando I y hermano de Alfonso II, subió al trono napolitano entre 1496-1501 tras la muerte sin descendencia de su sobrino Fernando II, convirtiéndose el reino de Nápoles en un peón entre la gran confrontación franco-española.

El rey francés Luis XII, al igual que hiciera su predecesor Carlos VIII, reclamaba sus derechos sobre el trono napolitano. En 1500 se firma el Tratado de Granada entre Luis XII y Fernando II de Aragón, acordando la ocupación militar de Nápoles entre ambos.

Fadrique I no pudo hacer frente a ambos contendientes, agotado económica y militarmente el reino tras la Primera Guerra de Italia.

En 1501 Fadrique I fue depuesto en el transcurso de la segunda guerra de Nápoles, siendo relegado a Ischia y después conducido como prisionero a Francia. Murió en 1504 prisionero en Tours y enterrado en la Real Cartuja de ValldeCrist (Villa de Altura).

El Reino de Nápoles estuvo compartido entre Francia y Aragón. El éxito de la campaña militar dirigida por Gonzalo Fernández de Córdoba, al vencer en las batallas de Ceriñola (1503) y Garellano (1504), permitió conquistar Nápoles.

El enfrentamiento bélico quedó zanjado con el Tratado de Lyon (1504) y el Tratado de Blois (1505), a partir de los cuales el Reino de Nápoles quedó convertido en un Virreinato de la Corona de Aragón, que se unió al Reino de Sicilia, estado que se mantuvo hasta el final de la Guerra de Sucesión Española.

4 El Tratado de Lyon concedía el trono de Nápoles a la monarquía española, que nombró a Gonzalo Fernández de Córdoba 'El Gran Capitán' como Virrey. Fue un acuerdo entre el monarca francés Luis XII y Fernando V 'El Católico' a cambio de que éste cediese los derechos al trono napolitano a un posible hijo de su matrimonio con Germana de Foix (hija de Juan de Foix 'Vizconde de Narbona' y de María de Orleans, hermana del rey francés Luis XII).


Gonzalo Fernández de Córdoba 'El Gran Capitán' ante el Papa Alejandro VI. Obra de Zacarías González Velázquez, 1778. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El 18 de agosto de 1503 muere Alejandro VI. Tras la celebración del cónclave de octubre de 1503, es elegido Papa el cardenal Giuliano della Rovere que toma el nombre de Julio II, enemigo de los Borgia. El 24 de noviembre, Julio II ordena la detención de César Borja, siendo retenido en el Palacio del Vaticano.

Cuando César Borja es liberado de su prisión acude a Nápoles con salvoconducto de Gonzalo Fernández de Córdoba, por lo que Julio II protesta ante los Reyes Católicos. Los monarcas españoles ofrecen varias opciones al Gran Capitán, que implicaban en todo caso la expulsión de César Borja de Italia.
En agosto de 1504, Gonzalo Fernández de Córdoba, Virrey de Nápoles, optó por enviar al Borgia con galeras a Cartagena, siendo encarcelado en Cinchilla, y meses después trasladado al Castillo de la Mota de Medina del Campo.


                                  Reino de Aragón                     Reino de Nápoles 

Fernando el Católico decide destituir a Gonzalo Fernández de Córdoba como Virrey de Nápoles mientras mantiene una intensa relación diplomática en Milán, Génova, Venecia, Florencia y el Vaticano, con el propósito de proyectar las Coronas de Castilla y Aragón y consolidar la unidad nacional, así como dejar asentada la figura de su nieto Carlos como rey indiscutible de los territorios italianos.

El rey católico para asegurarse que contaba con el Gran Capitán en España le prometió el Maestrazgo de la Orden de Santiago, que nunca le dio.

El 25 de febrero de 1507, Fernández de Córdoba dejaba el virreinato de Nápoles. En su regreso a España quedaba en tierra italiana a su esposa María de Manrique, que había caído enferma y posteriormente sería trasladada a Génova hasta su curación, dos años más tarde regreso a España.

Con el Gran Capitán también regresaron a España otros jefes, como Pedro Navarro, que recibió el encargo del monarca de someter al Conde de Nájera y recuperar el Castillo de Burgos con el ejército de elite que traía de Nápoles; o Diego García de Paredes.

La carrera del Gran Capitán entra en declive. La reina Juana I le entrega en tenencia la fortaleza de la ciudad de Loja. A este nombramiento se le añade la renta del derecho de la seda de Granada. Fernando el Católico apoyó inmediatamente el nombramiento. Cuando Gonzalo Fernández de Córdoba va a tomar posesión de la gobernación de Loja, el corregidor se niega a entregar el mando de la fortaleza argumentando que el Gran Capitán se encontraba detrás de la rebelión de su sobrino, Marqués de Priego, Alcalde Mayor de Córdoba.

Ese año, el Marqués de Priego (hijo de Alonso de Aguilar, hermano mayor del Gran Capitán) molesto por el desaire que se había hecho a su tío Gonzalo Fernández de Córdoba detuvo al enviado del rey encargado de investigar su conducta. - La investigación del Alcalde Mayor de Córdoba venía por los hechos ocurridos en octubre de 1506, cuando el inquisidor Lucero se erigió en autoridad religiosa de la ciudad, el Marqués de Priego y el Conde de Calabra asaltaron la cárcel de la Inquisición cordobesa y pusieron en libertad a los presos y en fuga al Inquisidor -

Encarcelado el representante real en el castillo familiar de Montilla, Fernando el Católico marchó sobre Córdoba restableciendo la situación. Siguieron ejecuciones y castigos, destruyendo el Castillo de los Aguilar en Montilla, donde el Gran Capitán había pasado su niñez.

Entretanto, el Gran Capitán se dirigió a la reina Juana I para que se le entregase la fortaleza de Loja. La reina envió un despacho al corregidor Fernando de Fuenmayor ordenando el cumplimiento de sus órdenes. En este mismo sentido procedió Fernando el Católico enviando un despacho al presidente y los oidores de la Audiencia y la Chancillería de Granada.

El 15 de junio de 1508, el Gran Capitán toma posesión de su nombramiento de gobernador de Loja.

Desde su retiro de Loja, Fernández de Córdoba envió cartas a personalidades influyentes de la Corte, entre ellas al Cardenal Cisneros para que intercediera por su sobrino ante el monarca. Cisneros aconsejó al Gran Capitán que persuadiera a su sobrino y pusiera su persona y propiedades en manos de Fernando el Católico.
El arrepentimiento del Marqués de Priego no impidió que se le desterrase de Córdoba y se le pusiera una multa de veinte millones de maravedíes. La solicitud de clemencia de algunos nobles, como el Duque de Alba, no fueron atendidas. El monarca culpó a la aristocracia cordobesa de las tensiones sociales en Andalucía.

El 11 de abril de 1512, Ramón de Cardona al frente de un ejército castellano-aragonés-vaticano, en el contexto de la guerra de la Liga de Cambrai durante las guerras italianas, fue derrotado en la batalla de Rávena por las tropas francesas y ferraresas dirigidas por Gastón de Foix.

El Gran Capitán recibió en la Loja la noticia de que el magnifico ejército de la Liga había fracasado contra el ejército francés. Tras el desastre, tanto el Papa como Venecia pensaron en acudir al Gran Capitán para enmendar la derrota. Fernando el Católico informa a sus aliados de la Liga que tiene intención de enviar al Gran Capitán al mando de un nuevo ejército a Italia.

En el verano de 1512, Gonzalo Fernández de Córdoba recibe un despacho de Fernando el Católico notificándole su nombramiento de capitán de un cuerpo expedicionario que se formaría para ir a Italia. Entre tanto, Fernando el Católico prepara la anexión del reino de Navarra.

El 12 de julio de 1512 las tropas del Duque de Alba ocupan Pamplona, mientras tanto el Gran Capitán espera en el puerto de Málaga el avituallamiento y refuerzos de hombres y cañones, que el rey no le daba.

A finales de septiembre de 1512, el Gran Capitán comprendió que la formación del cuerpo expedicionario era una maniobra de confusión del rey para ocupar Navarra. Fue el último desengaño del Gran Capitán, que regresó a Loja.

  


Escudo de Armas de Gonzalo Fernández de Córdoba 'El Gran Capitán'

Gonzalo Fernández de Córdoba fue el creador del moderno ejército español, basado en el amplio uso de la Infantería. En la reorganización del ejército en 1503 decidió el papel predominante de la infantería, capaz de maniobrar en toda clase de terrenos. Los hombres fueron sometidos a un adiestramiento riguroso. Dobló la proporción de arcabuceros, uno por cada cinco infantes, y a dos de cada cinco infantes armó de lanzas arrojadizas con espadas cortas, encargándoles el trabajo de deslizarse entre los batallones de esguízaros suizos.
Facilitó el paso de la columna de viaje al orden de combate fraccionando los batallones en compañías, cada una de las cuales se colocaba a la altura y a la derecha de la que le precedía, con lo que se lograba fácilmente la formación de combate.

En el desarrollo de las guerras de Italia introdujo reformas sucesivas en el ejército español, que condujeron a la creación del Tercio (creado oficialmente por el emperador Carlos V, tras la reforma del ejército en 1534).

Gonzalo Fernández de Córdoba sufrió todavía algunas penalidades, como la de ver arrasado su castillo de Montilla como castigo de un alboroto ocurrido en Córdoba. Residió algún tiempo en Loja y después en Granada, donde acabó sus días.

  


Gonzalo Fernández de Córdoba 'El Gran Capitán', Plaza de las Tendillas de Córdoba.

MONASTERIO SAN JERÓNIMO DE GRANADA


Espléndida cabecera renacentista del Monasterio de San Jerónimo de Granada

El Monasterio de San Jerónimo fue fundado por los Reyes Católicos en el Real de Santa Fe, a pesar de ello en el lugar solo aparecieron frailes de San Lázaro al quedar el campamento plagado de insectos. Finalmente, la Orden de los Jerónimos fijaron la residencia en una finca de Granada que había pertenecido al Rey Boabdil.

La construcción del Monasterio comenzó en 1496, con unos terrenos añadidos, por cesión de los Reyes Católicos, conocidos por Dar Ibn Mundi. La construcción quedó bajo la dirección de Jacobo Florentino 'El Indaco', tras su muerte en 1526, el insigne escultor y arquitecto Diego de Siloé se hizo cargo de la dirección en 1528.

Los frailes quedaron instalados en 1521, permaneciendo en el Monasterio hasta la Ley de Desamortización de 1835. El Monasterio se transformó en Cuartel de Caballería, quedando destrozado.

En 1958 comenzó la restauración, bajo el impulso y colaboración de Sor Cristina de Arteaga. En 1973 fue cedido a la Orden, y el 1 de junio de 1977 fue ocupado por la actual Comunidad femenina de la Orden Jerónima.


Entrada al Monasterio de San Jerónimo


Fachada de la Iglesia, con las armas de los Reyes Católicos y una triple ventana, obra de Diego de Siloé


Se sale al Claustro, a través de una portada de orden dórico labrada en 1593 por Martín Navarrete. En el entablamiento lleva el lema del Monasterio: SOLI DEO HONOR ET GLORIA


Panorámica del Claustro del Monasterio de San Jerónimo

En el centro del Claustro un jardín de naranjos. La construcción es gótica en plena decadencia, con arquerío semicircular apoyado en robustos capiteles y fustes. En las paredes que dan al jardín, lucen escudos de los Reyes Católicos y del primer arzobispo granadino, Fray Hernando de Talavera, que era de la Orden de los Jerónimos. El segundo cuerpo del Claustro, hoy clausura, se abre al exterior por una serie de arcos paineles y balaustradas.
En este ala del Claustro hacia la derecha, una portada renacentista con medias columnas jónicas, obra de Diego de Siloé. Desde aquí hay acceso a la capilla de los Díaz Sánchez Dávila, donde la comunidad de monjas jerónimas celebra la liturgia.


Panorámica del Claustro del Monasterio de San Jerónimo


Panorámica del Claustro del Monasterio de San Jerónimo


Retablo de la Iglesia de San Jerónimo. La Iglesia comenzó a levantarse en estilo gótico isabelino sencillo, pasando a partir del crucero al estilo renacentista, cuando María Manrique 'Duquesa de Sesa', segunda esposa y viuda del Gran Capitán, solicitó en 1523 al emperador Carlos V esta parte de la Iglesia para sepultura de su esposo, comprometiéndose a acabar la obra, que llevó a cabo Diego de Siloé.
La bóveda es de crucería, con dobles ojivas y arcos formeros apuntados, que contrastan con el resto de la decoración, quizás porque Siloé decidió no cargar demasiado el edificio al escoger otra estructura. Las trompas sobre las que se levanta tienen forma de veneras, haciendo de hornacinas, en donde aparecen sentadas las imágenes de los Evangelistas sobre repisas circulares sostenidas por ángeles. Entre las ojivas se presentan artesones con bustos y querubines.


Monumental Retablo Mayor, donde trabajaron sucesivamente Juan de Aragón, Diego de Pesquera, el licenciado Lázaro de Velasco, Juan Bautista Vázquez 'El Mozo', Pablo de Rojas y su discípulo Juan Martínez Montañés, Pedro de Orea, Pedro de Raxis y Diego de Navas.
El retablo presenta cuatro cuerpos alzados sobre un sotabanco decorado con relieves de San Esteban y San Lorenzo, Santa María Egipcíaca, Constantino, San Martín, Santos Cosme y Damián y Santas Ursula y Susana. El primer cuerpo es de orden dórico, con columnas estriadas. El segundo cuerpo es jónico con columnas adornadas en su parte inferior y en el centro la Inmaculada. A los pies, los bustos de sus padres, San Joaquín y Santa Ana. En el tercer cuerpo, de orden corintio, luce en el centro San Jerónimo en el desierto. El cuarto cuerpo, de orden compuesto, tiene en su centro al Crucificado. En el ático, Dios sobre nubes, y a los lados, los Santos Justo y Pastor, la Fortaleza y la Templanza, coronando el conjunto la Fe, Esperanza y Caridad.
A ambos lados del Retablo están las estatuas orantes del Gran Capitán y su esposa, la Duquesa de Sesa.


Estatua orante de Gonzalo Fernández de Córdoba 'El Gran Capitán'


Estatua orante de María Manrique 'Duquesa de Sesa'

Gonzalo Fernández de Córdoba casó dos veces. El primer matrimonio fue con su prima Isabel de Montemayor, que falleció al poco tiempo. De segundas nupcias casó con María Manrique de Figueroa y Mendoza, Señora de Sotosgudo, Duquesa de Sesa, hija tercera de Fadrique Manrique de Castilla (Adelantado Mayor de Castilla y León). De este segundo matrimonio nacieron dos hijas: Beatriz de Córdoba, que murió doncella en Génova, y Elvira de Córdoba, que casó con Luis Fernández de Córdoba, IV Conde de Cabra.


Al pie de la escalinata del presbiterio, una simple y rota lápida de piedra, lugar de enterramiento del Gran Capitán con una inscripción en latín, que dice así:
<< Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba, que por su gran valor se apropió el sobrenombre del Gran Capitán, están confiados a esta sepultura hasta que de nuevo sean restituidos a la luz perpetua. Su gloria no quedó sepultada con él >>


50 escudos. Retrato de Gonzalo Fernández de Córdoba, viñeta que representa una batalla del Gran Capitán contra los moriscos. Reverso en blanco.
Impreso en calcografía y litografía por el Departamento de Confección de Billetes del Banco de España. Grabadores: Domingo Martínez Aparisi y Federico Navarrete y Fos. Letras y Adornos: Juan de Gangoiti. Greca con cifras del valor en los ángulos; matriz de corte lateral izquierdo. Tamaño: 213x133 mm. Marca de agua: círculo central con cabeza. Emisión 31 de diciembre de 1871.


100 pesetas, , Madrid 25 de abril de 1931. Anverso: Gonzalo Fernández de Córdoba. Reverso: El cuadro de José Casado del Alisal: El Gran Capitán encuentra, al día siguiente de la batalla de Ceriñola, el cádaver de su enemigo el Duque de Nemours.
Impreso en calcografía y litografía por Bradbury, Wilkinson and Company. Marca de agua: cabeza de guerrero con yelmo.
Tamaño: 131x83 mm. Tirada: 10.000.000. Circulación: 21 de junio de 1938.

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