1. Los pesquisidores deben hacer la pesquisa de este modo: haganla saber, y el lugar y tiempo en que ha de ejecutarse, al Merino de la tierra, para que siendo general, llame á los Concejos, y se junten en el lugar y dia señalado, y apresten, en los que haya de hacerse, el conducho y demás necesario, lo qual tomen aquellos con moderacion, lo bastante y no mas. En pesquisa de conducho tomado en las behetrías por los hidalgos, ó de excesos hechos en ellas, el Señor del lugar, Merino, ó su Juez mayor, ó su mayordomo ó casero, ó interesado quese hubiere quexado al Rey, ó el que hiciere sus veces, ó llamare á los pesquisidores, debe darles de comer mientras la practiquen, y partirse el costo entre los interesados, según el daño de cada uno y la emienda que hubiere por la pesquisa; el Señor por la mitad de su coto, ú de otro daño que hubiere recibido, y los vasallos según su doblo. Los pesquisidores hagan saber al Merino, ó al que haya de hacer las entregas por el Rey, los agravios que hubieren recibido el Señor y vasallos, y el modo de recaudar el derecho del Rey, y los del Señor y pesquisidores.

  2. Quando lleguen los pesquisidores á la behetría ó lugar, en que han de hacer la pesquisa, si hubiere mas de una collacion ó muchos lugares y pequeños, dispongan que en cada uno se repiquen las campanas, de modo que pueda oirse en todas las heredades y labores, y hasta que entiendan haber llegado los mas distantes. Juntos en la collacion que fuere mas en medio y conmoda para congregarse, pregunten á los querellosos, quienes son, y si vienen con su Señor, Merino, Juez, mayordomo, casero, ú otro que haya de haber lo del Señor en aquel lugar; y al que no viniere, no le oigan, pesquisen, ni escriban su querella. Tambien les pregunten si son de uno solo Señor, y quantos hay en la villa ó lugar; siendo de uno, tomen los Alcaldes ó Jurados dos ó tres hombres buenos por testigos para la pesquisa con el querelloso: y éste, habiendo distintos señorios en el lugar, debe traer de ellos de hombres buenos; á los quales, y al querelloso en medio del Concejo reciban juramento sobre los Santos Evangelios de decir verdad en lo que sepan, y se les pregunte. Conjurados asi los tres, pregunten primero al querelloso baxo el juramento hecho, si es él á quien se tomo por fuerza el conducho, sin recibir su precio prenda, ni entrega, ó á quien se acometió el exceso querellado: y despues deben preguntar á los tres, si es él agraviado con la toma del conducho ó comision del exceso; si se querelló el tercer dia después de haberse ido de la villa el devisero, y los testigos le oyeron quexarse; y si estando ausente de ella, se quexó á los tres dias de su regreso: y contextando los tres que sí, recibanlos. Despues deben preguntarlos, si el devisero en los tres dias que estuvo en la villa quiso pagar el dinero ó prenda: y respondiendo que sí, y que rehusó recibirlo, no ha de pagar éste el coto ni doblo, y sí solo el con ducho tomado de mas: y diciendo que no se lo pagó, ni dexó prendas, ó que éstas no las desempeñó á los nueve dias, vendanse. Deben por escrito al autor del exceso, y al Merino, Juez, mayordomo ó casero, al perjudicado y testigos; y tambien el valor de las cosas en aquel tiempo, su aprecio hecho, y el tiempo del exceso y su pesquisa. Al que no se hubiere quexado en los tres dias despues de venir á la villa, no debe oirsele, pesquisar, ni escribir: y habiendo en ella algunos querellosos que por miedo de muerte no se atreva á quexar, los pesquisidores en secreto deben escribirlo separadamente; y hallando ser cosa por la que el Rey manda imponer pena corporal, se lo hagan saber lo mas presto; pero siendo cosa de que corresponda entrega, antes de hacerse ésta, ni descubrirse el secreto, debe el pesquisidor asegurar que sus autores de parte del Rey, y entregarlos al Merino, ó á quien hubiere de hacer las entregas por el Rey: quien, en el caso de que algunos hagan mal sobre ello, mande pesquisarlo, y debe acalumniarlos, segun tenga á bien, como á hombres que no guardan su Real mandato, y traspasan su aseguramiento.

  3. Hallando los pesquisidores, que el devisero tomó en la behetría mas fuero y derecho, y que antes de salir el tercer dia no dexó prendas con valor de tanto y medio, ó no las pagó á los nueve, debe hacerlo saber al Merino del Rey, ó al que anduviere con quien debe hacer las entregas: y si los de la behetría, pasados los nueve dias, vendieren las pendas con su Señor, Merino, Juez, mayordomo, casero, ó el que deba haber lo del Señor de los perjudicados, en mayor precio, restituyase el resto á su dueño. De los 40. mrs. del coto, la mitad sea para el Señor de los agraviados, y de la otra mitad del Rey los I0. queden salvos para éste, 5. se den à los pesquisidores, y 5. al Merino que hiciere la entrega. Si el devisero no tuviere vasallos, ó lo de éstos no fuere bastante, hagase la entrega del mueble ó heredad que se le halle; y à falta de mueble, vendase a sus solariegos quanto cumpla el doblo del agravio, ò del conducho tomado de mas, y los 40. mrs. del coto; y no bastando el mueble del solariego, vendase el solar, y todo el derecho que alli hubiere el devisero:mas si tenga el solariego otra heredad de su patrimonio ó casamiento, ó por herencia de pariente, ó compra hecha antes y después, mientras fue solariego del Señor, no debe venderse. No teniendo el solariego mueble del devisero, y no siendo baste para el pago el derecho de aquel y demás que hubiere en el solar, debe entregarse la heredad propia de éste; y estando en indivisa con padre ó madre, hermanos ó parientes, el Merino haga dividirla, venda la parte que le toque públicamente en las villas comarcanas, reintegre el exceso con el coto y do lo en la forma dicha, y restituyale lo que sobre. Si quisiere comprarla el pariente que lo fuere por parte de ella, sea preferido á todo extraño, pagandola luego en dinero, ó alplazo, ó con prendas, segun se convengan los interesados en el pago: ocurriendo á comprarla varios parientes, se prefiera el mas propinquo: y habiendo dos iguales en grado, partanla segun lo que cada uno pague y pueda Si aquel deudor no tenga heredad ni otra cosa de que hacer entrega, ésta se haga en lo de sus fiadores que hubiere dado ó diere, los quales reciba el Merino raigados y abonados en la cantidad correspondiente al coto y doblo que resulte de la pesquina; y á falta de ellos y de otra cosa para hacer la entrega, el Merino, ó el hombre del Rey que anduviere con él, ó el pesquisidor, el primero que de los tres encuentre al deudor, lo aplace con nueve para que paresca con el Rey, y haga quanto éste le mande; y cumplidos, sin parecer, ni ocurrirle enfermedad ú otro justo impedimento, el Rey le destierre, y disponga de su persona, según tenga á bien. Si el tal deudor ó sus fiadores tuviere algo en otra merindad ó tierra del Rey, el pesquisidor avise el Merino, Justicia, Alguacil, Alcalde ó Jurados de ella, ó á quien alli tenga el poder del Rey, el importe del coto y doblo que resulte del agravio ó conducho excesivo, para que de lo que le hallaren, ó á sus herederos, vendan lo bastante: si lo quisiere algun pariente del deudor ó fiador, y lo pague luego, sea preferido al extraño; siendo mas de uno é iguales, denles sus partes, según cada uno la quiera ó pueda pagar, ó entre sí se avengan; á falta de parientes vendase á otro, y se le saneé con carta abierta por el Rey; y éste, en defecto de comprador, sea obligado á comprarlo y pagarlo para que se cumpla la justicia, y hayan sus respectivos derechos los interesados. Hecha la venta por cualquiera de estos modos, los sueldos de ella se envien y pongan, no en el Merino, y sí en el hombre del Rey que con aquel anda, el cual lo cumpla en el modo dicho, y haya la tercera parte de los cinco sueldos que debia haber el Merino, y las otras dos sean para los que hicieron la venta en la otra merindad ó tierra del deudor ó fiador ejecutado. Si el deudor después de cometer su exceso vediere heredad ú otra cosa, no valga tal venta; y hagase en la forma dicha para el pago y entregas correspondientes, según lo prescripto: y probandose que alguno por excusarlas con malicia y engaño otorgó venta con fecha anterior al tiempo del exceso, sea nula; mas si no pudiere probarse, juren el comprador, vendedor, testigos y Escribano que la carta se hizo en el tiempo anterior, y valga asi. Si el hidalgo dexase prendas por lo tomado de mas en el tercero dia de los que estuvo en la behetría, y los labradores no se tuvieren por entregados, los Alcaldes ó Jurados, y en su defecto los hombres buenos de la villa, teniendo aquellas el valor de tanto y medio, las hagan tomar, y sino, que lo cumpla el fiador en el modo dicho: y i en el tercer dia no pagare l hidalgo, ni dexe prendas, ó no las desempeñe á los nueve, y despues ó antes de estos forzare ó llevare sin pagar, ó sin mandato, noticia ó voluntad de los agraviados, pague el coto y doblo según fuero, y las prendas como hurto ó fuerza según el Rey tenga á bien.

  4. Los pesquisidores, concluida la pesquisa en la fora que queda expuesta, la envien sellada al Rey, para que en su vista, hallandola bien executada remita al Merino su carta sobre el modo de la entrega, y estando mal hecha, les advierta la falta, y el modo de su reforma.

  5. Deben pesquisar en cada lugar lo que hubieren tomado del Rey las Ordenes, ó hijosdalgo, la behetria, solariegos, y otro qualquiera por compra ó en otro modo; y lo tomado á los abadengos por los hijosdalgo, ó á estos por aquellos. Sobre cada cosa de estas escriban pesquisas separadas de la tocante al conducho excesivo, y á qualquiera otro agravio: y cerradas y selladas las remitan al Rey, sobrescriptos los pesquisidores, y el tiempo y lugar en que se hayan hecho, para que las sepa antes de abrirlas. Lo que hallaren tomao de lo ageno, hagalo restituir con otro tanto del que lo tomó; y si de este no lo tuviere, comprelo, dé su valor, y pague los frutos percibidos; y además siendo del Rey lo tomado sin su noticia ni otorgamiento, pechelo como hurtado; mas siendo con su noticia y sin su voluntad ha de pagarlo como de fuerza: y si dixere que el Rey se lo dio, muestre la donacion, y valga sin incurrir en pena.

  6. Si los que vinieren á las asonadas, desde que salgan de sus casas hasta que lleguen al lugar, ó á aquel en cuya ayuda vayan, ó desde que se aparten de él hasta volverse á las casas, hicieren algun daño ó agravio, ellos lo paguen en la forma dicha; mas si lo cometieren en su compañía desde la llegada á él hasta su retirada, éste sea obligado á pagarlo. Si los perjudicados pudieren haber pesquisa para su prueba según derecho, ó Señor con quien querellarse, como deben hacerlo los de la behetría, jurado el daño ó agravio, y no haber conocido sus autores, valga, y paguelo en el modo dicho: mas siendo abadengo ó realengo, no se le haga fuerza, no viniendo con Merino de su Señor, ó con Jurado. Y asi en caso de querella como sin ella los pesquisidores pesquisen el exceso cometido en lo realengo ó abadengo; y el Merino debelo entregar en el modo dicho, ó qualquiera otro que deba hacer la entrega por el Rey, ó por los que tomaron el conducho indebido, ó hicieron el exceso, sin haber reintegrado á los querellosos, ni á sus Señores y pesquisidores de su respectivo derecho según fuero.

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