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Felipe III (1578-1621)

Imágenes 

Felipe III, Rey de España (1598-1621). Retrato B. González (Taller Pantoja), Museo Cerralbo de Madrid

Nació en Madrid el 14 de abril de 1578, hijo del matrimonio habido entre Felipe II y su cuarta esposa Ana de Austria.
Su educación humanista, conociendo todas las lenguas de los Estados en los que tendría que gobernar, quedó a cargo de Gómez de Ávila 'Marqués de Velada', aunque el príncipe mostró un mayor interés por los deportes, equitación y el manejo de las armas.

Fue el primer rey en heredar todos los reinos peninsulares: En 1583 fue declarado heredero de Portugal. En 1584 de Castilla y León. En 1585 de Valencia, Aragón y Cataluña. En 1586 de Navarra.

Hasta la muerte de su padre en 1598 estuvo al margen de los asuntos de gobierno y muy influido por Francisco Gómez de Sandoval 'Marqués de Denia', que después se convertirá en 'Duque de Lerma'.

El 13 de septiembre de 1598 sucedió en el trono a su padre, siendo declarado Rey de España, Portugal y Señor de los Países Bajos, dejando el gobierno efectivo en manos de Francisco Gómez de Sandoval.

Francisco Gómez de Sandoval y Rojas 'I Duque de Lerma'. Obra de Pedro Pablo Rubens, Museo del Prado de Madrid

Duque de Lerma 

En espacio de pocos meses, don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, así como sus allegados más próximos, fueron acumulando cargos y prebendas de forma vertiginosa.
3 Apenas murieron el Conde de Fuensalida y Diego de Córdoba, pasaron sus prebendas, la Encomienda Mayor de Castilla a don Francisco Gómez de Sandoval 'Marqués de Denia' y a su segundo hijo don Diego.
La que tenía el Marqués se transfirió a su hijo mayor, don Cristóbal 'Conde de Lerma', luego 'Duque de Uceda'.
El 11 de noviembre de 1599 se creó para él el Ducado de Lerma, y para su primogénito el 'Marquesado de Cea'.
 
§ Su tío Bernardo de Rojas, obispo de Jaén, recibió el arzobispado de Toledo.
 
§ Su consuegro, 'El Conde de Miranda', fue designado Presidente del Consejo de Castilla.
 § Su hermano, don Juan, fue nombrado Comendador de Carrión en la Orden Militar de Calatrava.
 
§ Su cuñado, 'Conde de Altamira', fue elevado a Grande de España.
 
§ Su sobrino, don Baltasar de Moscoso, fue nombrado 'Marqués de Villamizar' y 'Virrey de Valencia'.

3 Con sus hijos llevó a cabo una política de ventajosas matrimonios:
 
§ A su hija mayor, Juana de Sandoval, la casó con don Manuel Pérez de Guzmán 'Conde de Niebla', primogénito del Duque de Medina Sidonia.
 
§ La segunda hija, doña Catalina, fue casada con don Pedro Fernández de Castro 'Marqués de Sarriá' primogénito del Conde de Lemos.
 
§ La tercera hija, doña Francisca de Sandoval, se casó con don Diego López de Zúñiga, heredero del Conde de Miranda, 'Duque de Peñaranda' y 'Marqués de la Bañeza'.

 
§ El mayor de sus hijos varones, don Cristóbal Gómez de Sandoval, luego 'Duque de Uceda', se casó con doña María Ana de Padilla, hija y heredera del Adelantado de Castilla. Las hijas de este matrimonio, Luisa e Isabel de Sandoval y Padilla, contrajeron matrimonios, respectivamente, con don Juan Alonso Enríquez de Cabrera 'IX Almirante de Castilla' y 'Duque de Medina de Rioseco', y con don Juan Téllez Girón 'IV Duque de Osuna', 'Marqués de Peñafiel' y 'Conde de Ureña'
 
§ El segundo de sus hijos, don Diego, se casó con doña Luisa de Mendoza 'Condesa de Saldaña', hija primogénita del Duque del Infantado.

1 En 1623, reinando Felipe IV, don Juan Chumacero de Sotomayor 'Fiscal del Consejo Real' demandó a don Francisco Gómez de Sandoval 'I Duque de Lerma' para reclamar cuantiosas sumas que había defraudado al Patrimonio Real, por no haber concurrido en muchas operaciones la voluntad libre de Felipe III.
El entorno inmediato de don Francisco Gómez de Sandoval se había convertido en una máquina de gobierno que saqueaba a la Hacienda Real, donde la corrupción era el sistema imperante, siendo ejemplos destacados
don Rodrigo Calderón 'Marqués de Sieteiglesias' y don Diego Franqueza.

X

Rodrigo Calderón (1570-1621), nacido en Amberes, fue favorito de don Francisco Gómez de Sandoval, hombre de Estado, 'Marqués de Sieteiglesias' y 'Conde de Oliva'.
Después de la caída del 'I Duque de Lerma' se le abrió un proceso por varios crímenes, entre ellos se le acusó de haber envenenado a la reina Margarita.
Después de estar encausado durante dos años, fue condenado a muerte y ejecutado en Madrid el 21 de octubre de 1621.

El 18 de abril de 1599 se casó en Valencia con su prima Margarita de Austria, hija del Archiduque Carlos y de María de Baviera, y nieta del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Fernando I. De este matrimonio nacieron ocho hijos, Ana (que será esposa del rey de Francia Luis XIII), Felipe (que sería rey de España como Felipe IV), María, Carlos, Fernando, Margarita, Francisca y Alfonso.

Felipe III quedó viudo al nacer el último hijo, cuando tenía treinta y seis años. Nunca más volvió a casarse, y no se le conocen amores ni hijos naturales.

El gobierno estuvo controlado por su valido, el Duque de Lerma. Tan entregado estaba el Rey a su favorito, que éste pudo prevalecer sobre las dos únicas influencias que hubieran podido cambiar la decisión real, la emperatriz María (abuela de Felipe III), y la de su esposa la reina Margarita.

Se dice que para evitar la influencia de la emperatriz, el Duque de Lerma decidió el traslado la Corte a Valladolid entre (1601-1606).

Es significativo que sólo después de la muerte de la reina doña Margarita consiguiese el Duque de Lerma la cumbre de su privanza, con la inconcebible Cédula Real de noviembre de 1612, que equiparaba la firma del privado a la del propio Monarca.

El 28 de agosto de 1604, en la ciudad de Londres, se firmó la Paz de Londres, por la que se restablecían las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos países, llegando a un acuerdo de mutua ayuda y no-agresión.

 

& Cuando Felipe III subió al trono se encontró con un triste legado de enfrentamientos con Inglaterra, los cuales sólo beneficiaban a ésta última, puesto que sacaba un suculento beneficio en la práctica del corso contra los barcos españoles que venían cargados de oro y plata de las colonias americanas.

 

En el año 1599 una flota inglesa atacó la Coruña y posteriormente las Islas Canarias. Estos ataques fueron contestados por la flota española, al mando del Almirante de Castilla, pero sufrieron una gran derrota a causa de una tormenta.

 

En el año 1601, el valido de Felipe III, Duque de Lerma, organizo una flota de cincuenta barcos con el objetivo de invadir Inglaterra, sufriendo de nuevo otra gran derrota.

 

El 24 de marzo de 1603 murió la reina Isabel I de Inglaterra, subiendo al trono el Rey de Escocia Jacobo I Estuardo. El nuevo monarca implantó en Inglaterra una política pacifista, llegando a suspender las hostilidades contra España. El Duque de Lerma, aprovechando la nueva coyuntura política, envió a Londres como emisario a don Juan de Tassis 'Conde de Villamediana' con las instrucciones de sondear el nuevo enfoque político, a la vez de atraerse las simpatías de los consejeros del monarca inglés

 

Por su parte, el monarca francés Enrique IV envió a Londres al Señor de Rosny. buscando una alianza antiespañola.

 

En el entramado político, Juan de Tassis negoció con el delegado del Archiduque de Flandes, Conde de Aremberg, para reanudar el tradicional estado de amistad entre Flandes e Inglaterra.

 

En la primavera de 1604, se reunieron en Londres las delegaciones inglesa, flamenca y española, para elaborar un primer borrador donde se plasmasen los principios sobre la paz.

 

La llegada del Condestable de Castilla, don Juan Fernández de Velasco 'Duque de Frías', con plenos poderes fue decisiva para llegar a un acuerdo, derrotando a la delegación francesa.

 

Finalmente, el 28 de agosto de 1604 se firmó el tratado de paz definitivo. El acuerdo que fue bien visto por ambas Cortes, no estuvo exento de la polémica de algunos ambientes de Inglaterra que acusaron al rey Jacobo I de venderse al oro español. En España también se alzaron protestas en contra del tratado, entre ellas la del arzobispo de Valencia, Juan de Rivera.

 

En 1605, el almirante Charles Howard 'Conde de Nottingham' llegó a la Corte de Valladolid para ratificar la Paz de Londres.

María Pita, A Coruña María Pita

Puede decirse que el reinado de Felipe III está marcado por dos hechos, la expulsión de los moriscos en política interior y la Tregua de los Doce Años en política exterior.

§

Los moriscos, pese a la dispersión de los reinos peninsulares a que les había sometido Felipe II, seguían constituyendo una unidad formal. En 1602 se decidió su expulsión de España, aunque el Decreto no fue efectivo hasta que se firma la Tregua de los Doce Años.
La expulsión de los moriscos se produce en 1609, aunque ya no constituían un asunto preocupante.
En esta época se dieron auge a las exploraciones el Mar del Sur, y en Nueva España se impulsó la educación y se fundaron los Colegios de San Ildefonso, San Pedro y San Pablo.

§

El 9 de abril de 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos, reconociendo oficialmente la existencia de Holanda.
La Tregua fue una medida prudente, ya que la Hacienda Pública se encontraba en una situación delicada por las guerras mantenidas en Flandes en los reinados anteriores. Por otra parte, las continuas victorias holandesas no podían ser ignoradas al estar en juego el prestigio militar de España.
El Duque de Lerma reconocía la superioridad de la escuadra holandesa, restando importancia a la cuestión religiosa.

La paz que Felipe II había concertado con Francia (Vervins, 1598) quedó consolidada en 1615, mediante el doble compromiso matrimonial entre hermanos, el príncipe heredero Felipe (futuro Felipe IV) se casa con la infanta francesa Isabel de Borbón, y la infanta española Ana se casa con el rey francés Luis XIII (hermano de Isabel).

 

 Felipe II

Felipe II, Tratado de Vervins (1598)

Tratado de Vervins (1598)

Enrique de Navarra o Borbón, futuro Enrique IV de Francia

El 2 de mayo de 1598, el monarca español Felipe II y el rey francés Enrique IV, firmaron el Tratado de Vervins, poniendo fin a la guerra surgido entre ambos por la sucesión al trono de Francia tras la muerte de Enrique III.

El 2 de agosto de 1589 moría sin sucesión Enrique III (último monarca francés de la Casa de Valois), planteándose el problema sucesorio en el trono de Francia.

El heredero más cercano era Enrique de Navarra o de Borbón, reconocido como rey por los hugonotes.

De otra parte, la Liga Católica (controlada por Enrique I de Guisa), el Papa Sixto IV y el monarca español Felipe II se negaron a reconocerle como Rey de Francia por ser protestante, proponiendo al Cardenal Carlos de Borbón (futuro monarca Carlos X de Francia).

El 4 de agosto de 1589, Enrique de Navarra prometió mantener la religión católica en la Declaración de Saint-Cloud. Con la ayuda de Inglaterra, de los príncipes protestantes alemanes y holandeses, instaló sus bases en Normandía, desde lanzó una ofensiva contra la plaza de París.

Por su parte, el monarca español Felipe II proclamó la candidatura de su hija Isabel Clara Eugenia, nieta de Enrique II de Valois, enviando un ejército al mando de Alejandro de Farnesio 'Duque de Parma'.

El ejército español obligó a Enrique IV a retirar el cerco que había sometido a la capital francesa.

Alejandro de Farnesio 'Duque de Parma' Alejandro de Farnesio

La Infanta Isabel Clara Eugenia. Óleo de Alonso Sánchez Coello. Museo del Prado (Madrid)

La actitud expansionista de Felipe II despertó divisiones en la Liga Católica, sobre todo entre los funcionarios regios, que sólo esperaban la conversión al catolicismo de Enrique IV.

Ante los Estados Generales, convocados en París por la Liga Católica, un embajador español defendió la candidatura de Isabel Clara Eugenia, aunque la Ley Sálica imperante en la tradición sucesoria francesa hacía poco viable esta opción.

Finalmente, los Estados Generales propusieron negociar la paz con Enrique IV.

El 27 de julio de 1593, Enrique IV volvía al catolicismo en la Abadía de Saint-Denis, en donde se le atribuye la frase 'París bien vale una misa'.

El 27 de febrero de 1594, Enrique IV era consagrado rey en la Catedral de Chartres, recibiendo el apoyo de las grandes ciudades, incluida París, lo que obligó a retirarse a las tropas españolas.

Felipe II se resignó a renunciar al trono de Francia, esperando anexionar parte del territorio francés con la ayuda de la Liga Católica.

Por su parte, Enrique IV declaró la guerra a España. El ejército español presionaba por todos los frentes, desde los Pirineos a los Países Bajos, desde Bretaña al Franco Condado.

Ante la amenaza española, el 24 de mayo de 1596, Inglaterra y las Provincias Unidas acudieron en ayuda de Enrique IV.

El ejército de Enrique IV pudo atajar el avance en Borgoña, aunque en 1597 no pudieron evitar que los españoles tomasen las plazas de Calais y Amiens.

Roberto Essex 'Conde de Essex', al mando de una flota inglesa, atacó y saqueó la ciudad de Cádiz.

Mantener tantos frentes abiertos conllevó a que España se viera envuelta en problemas económicos, lo que conllevó a que Felipe II tuviera que iniciar conversaciones de paz, decretando en 1596 una suspensión de pagos que hacía imposible continuar la guerra.

El 13 de abril de 1598, el monarca francés Enrique IV publicó el Edicto de Nantes, restableciendo la libertad religiosa en Francia.  

El 2 de mayo de 1598 se firmó el Tratado de Vervins, en donde Felipe II se comprometía a devolver sus conquistas y reconocer la integridad del territorio francés.

& Respecto a la posición de la maltrecha Hacienda Pública, la política exterior pacifista, que caracterizó la mayor parte de su reinado, propició un ahorro financiero, que sin embargo no repercutió en la bajada de la presión fiscal sobre la población.

Por el contrario, el dinero se despilfarró en lujosas fiestas y pensiones para los magnates. Ante la impopularidad que suponía un aumento de la presión fiscal, se utilizaron otras medidas recaudatorias (venta de cargos públicos, reducción del interés de la Deuda Pública y la acuñación de cantidades considerables de monedas de cobre).

Estas medidas fueron insuficientes, hasta llegar en 1607 a una quiebra parcial de la Hacienda Pública, que perjudicó fundamentalmente a los banqueros y asentistas que se encargaban de los gastos estatales. Todas estas consideraciones económicas quedaban inscritas en el contexto general de la crisis económica que afectó a la mayor parte de Europa en el siglo XVII.

La gran epidemia habida entre (1597-1601) provocó medio millón de víctimas sólo en los reinos pertenecientes a la corona de Castilla.

En estas circunstancias, la expulsión de los moriscos decretada por Felipe III en 1609, trajo como consecuencias la ruina agrícola y artesanal de varias comarcas que dependían de su trabajo, especialmente en Valencia, Murcia, Andalucía y parte de Castilla y Extremadura.

Mientras tanto, la política se encontró rodeada de luchas e intrigas por el poder en la Corte.

En este contexto, en 1618 cuando comienza la intervención de España en la Guerra de los Treinta Años (1618-1621), deteriorando aún más la situación económica, Felipe III destituyó al Duque de Lerma y le sustituyó por su hijo, el 'Duque de Uceda', que llevó a cabo una política continuista hasta el final del reinado, con un mayor protagonismo de Baltasar de Zúñiga en política exterior, reservándose el monarca el Despacho de Mercedes.

Blasón de Fernando II de Austria

La Guerra se inició por el enfrentamiento entre católicos y protestantes en Bohemia. El monarca español apoyó a Fernando II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, contra el Elector del Palatinado, Federico V.

La primera fase de la guerra se desarrolló al final del reinado de Felipe III, con un saldo beneficioso a los intereses españoles, aunque se reanudaría durante el reinado de
Felipe IV con un sentido mucho menos favorable.

España fue aliada de Austria y de Baviera (que encabezaba a los príncipes alemanes de la Liga Católica, contra los protestantes bohemios apoyados por el Palatinado (que encabezaba a los príncipes alemanes de la Unión Protestante).

Las victorias del general Ambrosio Spínola 'Marqués de los Balbases' en el Palatinado, y del general Johan Tzerelae 'Conde de Tilly' en Bohemia, aportaron un beneficio inicial para los intereses españoles.

Ambrosio Spínola Doria, 'Marqués de los Balbases', fue un célebre general al servicio de España. Nació en Génova en 1571 y murió en Castelnuovo de Scrivia.
Miembro de una rica familia, después de haber aumentado su fortuna traficando en Levante, empleó su dinero en levantar un ejército y mantener el sueldo de sus soldados, dando motivos al monarca español Felipe III para continuar la guerra contra Irlanda y los Países Bajos.
En 1602 inició su brillante carrera militar, quedando al servicio de los Gobernadores de los Países Bajos, el Archiduque Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia. Luchó contra Guillermo de Nassau 'Príncipe de Orange', apoderándose de Ostende en 1604, por lo que el rey
Felipe III le nombró Caballero del Toisón de Oro.
En 1609 fue uno de los principales artífices de la Tregua de los Doce Años firmada con las Provincias Unidas.
Renovada en 1611 la guerra con los Países Bajos, Spínola fue designado comandante general de las tropas españolas, tomando la plaza de Breda.

Ambrosio Spínola (1571-1630). Obra de Peter Paul Rubens, Herzog Anton Ulrich Museum

En 1612 fue nombrado Grande de España. En 1614 alcanzó un triunfo militar en la campaña del Rhin.

En la campaña del Bajo Palatinado de 1618 consiguió tomar más de treinta plazas.

La rendición de Breda. 'Las Lanzas', obra de Diego Rodríguez de Silva Velázquez, Museo del Prado de Madrid

Cuando el conflicto con los holandeses se reinicía después de la Tregua de los Doce Años, el general Spínola ocupa las plazas de Juliers (1622) y Breda (1625), victoria esta última que será inmortalizada por Diego Rodríguez de Silva Velázquez en el cuadro de 'Las Lanzas'.
Las intrigas de la Corte le sacaron del ejército en 1627, teniendo que ir a socorrer al Duque de Saboya, campaña en la que obtuvo algunos triunfos.
En 1629 es nombrado Gobernador de Milán, cargo que desempeñaba cuando murió el 25 de septiembre de 1630 en Castelnuovo de Scrivia.

En el centro del cuadro, el gobernador holandés Justino de Nassau (hermano de Mauricio de Nassau, Estatúder de Holanda y Zelanda) hace entrega de las llaves de la ciudad de Breda al general jefe de los tercios españoles, Ambrosio Spínola.

La ciudad de Breda fue tomada por el ejército español el 2 de junio de 1625.            'Las Lanzas' 

X    Johan Tzerelae 'Conde de Tilly' fue un célebre general de la Guerra de los Treinta Años.

Descendiente de una ilustre familia de bávara de origen valón, al servicio del Sacro Imperio Romano Germánico luchó contra los otomanos en Hungría.

En 1610 reorganizó el ejército bávaro y dirigió el ejército de la Liga Católica. En 1620 tomó parte en la victoria de Weissenberg.

El 3 de noviembre de 1620, el Conde de Tilly salió victorioso en la batalla de la Montaña Blanca, que supuso la restauración de la monarquía de los Habsburgo, seguido de la erradicación del protestantismo, la supresión de los privilegios nacionales y el uso obligado del alemán como lengua oficial.

El 27 de agosto de 1626 derrotó a Christian IV (hijo de Federico II), Rey de Dinamarca y Noruega, en la batalla de Lutter.

En 1630 asumió el mando del ejercito imperial. Al servicio del emperador Fernando II de Habsburgo, combatiendo contra las fuerzas de Gustavo Adolfo II de Suecia, en mayo de 1631 tomó y redujo a cenizas la ciudad de Magdeburgo.

Los Electores de Brandenburgo y Sajonia se adhirieron a la causa del rey sueco Gustavo Adolfo.
En septiembre de 1631, el Conde de Tilly sufría una completa derrota en Breitenfeld, tras lo cual Gustavo Adolfo avanzó hasta el Rhin por de Turingia y Franconia, mientras que el ejército sajón entraba en Bohemia y ocupaba la capital Praga.

En 1632 el rey sueco invadió Bavaria, enfrentándose con el Conde de Tilly en el paso de Lech, donde el general recibió una herida mortal.

 

Tras la victoria de Lech, Gustavo Adolfo quedaba como Señor de Alemania, la Liga Católica había sido derrotada y el Sacro Imperio Romano Germánico amenazado en sus dominios.

 

El emperador Fernando II de Habsburgo indujo a Albrecht von Waldstein (conocido como Wallenstein, noble bohemio al que había elevado a la dignidad de Príncipe), ofreciéndole una autoridad ilimitada, para formar un ejército y enfrentarse al rey sueco.

 

El 6 de noviembre de 1632, se enfrentaron los dos ejércitos en la batalla de Lützen (cerca de Leipzig) donde Gustavo Adolfo resultó muerto, aunque las tropas suecas se mantuvieron dueñas del campo de batalla.

 

Wallenstein pudo finalizar con éxito la guerra, parece ser que tomó la decisión de traicionar al emperador y, con la ayuda de Francia, apoderarse de Bohemia.

 

El 25 de febrero de 1634, Wallenstein era asesinado en Eger, fracasando su plan.

$ Con el nombre genérico de Paz de Westfalia, nos referimos a un conjunto de tratados firmados en 1648 que puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Entre estos tratados:

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Tratado de Osnabrück.- Firmado entre el Sacro Imperio Romano Germánico y Suecia, mediante la cual Suecia aumentando su hegemonía en zona continental, controlaba la desembocadura de los grandes ríos germánicos (Oder, Elba y Wesser).

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Tratado de Münster.- Firmado entre España y las Provincias Unidas, donde se reconocía la independencia de los Países Bajos.

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Tratado de Westfalia.- Firmado entre España, Francia y el Sacro Imperio, donde Francia obtenía como compensación la mayor parte de Alsacia

 Paz de Westfalia

Las relaciones con Portugal se fueron deteriorando, por el peso real que tenía en el equilibrio de los reinos, al igual que sucedía con el reino de Italia, ya que se les postergaba, a las decisiones de los castellanos.

Por consejo del nuevo valido, el Duque de Uceda, Felipe III visita Portugal en 1619 con el pretexto de que las Cortes portuguesas jurasen al nuevo heredero.

La estancia del monarca no satisfizo las reivindicaciones portuguesas, empeorando las relaciones con el reino de Castilla.

El viaje a Portugal, que se prolongó desde la primavera al verano de 1619. quebró mucho la salud del monarca, hasta el punto que en el regreso entre Santa Olalla y Casarrubios del Monte, se temió por su vida. Superada la crisis, pudo reintegrarse a sus quehaceres en Madrid el 4 de diciembre de 1619.

A pesar de la juventud con la que accedió al trono, que duró casi veinticinco años, fue el más breve de todos los Austrias menores, ya que Felipe III moría en Madrid el 31 de marzo de 1621, ciudad a la que había traslado definitivamente su Corte en 1606, tras el breve período (1600-1606) en el que había fijado su residencia en Valladolid.

Fue enterrado en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

 

Pretendientes a la Sucesión del Trono de España
Pretendientes a la Sucesión del Trono de España

Testamento Felipe III, 31 de marzo de 1621

El Testamento de Felipe III, conservado en el Archivo General de Simancas, se cerró el 30 de marzo de 1621, pocas horas antes de su muerte, aunque su redacción había tenido lugar en 1619, como refleja la cláusula 35 donde se hace referencia a los catorce años cumplidos del Príncipe heredero don Felipe, así como en la cláusula 38 donde se alude a la posible descendencia del Infante don Fernando.

El Testamento concluye con la rubrica de Juan de Ariza, Caballero de la Orden de Santiago y Comendador de Rivera, Secretario de Estado de su Majestad, escribano y notario público en todos sus reinos y señoríos.

Como testigos figuran:

 

Don Fernando de Azevedo, Presidente de Castilla, arzobispo de Burgos

 

El Duque de Uceda

 

Don Juan de Mendoza 'Duque del Infantado', Mayordomo Mayor del Rey y de su Consejo de Estado

 

El doctor Andrés Roig, Vicecanciller de la Corona de Aragón, confesor del Rey, Inquisidor General de los Reinos y Corona.

 

Don Juan Alonso Pimentel 'Conde de Benavente', presidente de Italia y del Consejo de Estado

 

Don Fernando Carrillo, presidente de Indias

 

Don Agustín Messía, del Consejo de Estado

 

Don Sancho de la Cerda 'Marqués de la Laguna', del Consejo de Estado

 

Don Baltasar de Zúñiga, Comendador Mayor de León, ayo del Príncipe, del Consejo de Estado

La cláusula 25 hace referencia a la preocupación del mantenimiento de la Unión Ibérica, presagiando la crisis en el reinado de su hijo el Príncipe heredero.

Las cláusulas 30 y 31 abren una recomendación al Príncipe don Felipe, futuro Felipe IV, para que sea obediente a la Santa Madre Iglesia de Roma, y que favorezca el Santo Oficio de la Inquisición.

La cláusula 34 nombra heredero universal con todos los Reinos y Señoríos y Estados al Príncipe don Felipe. Figura una mención especial para que el futuro heredero ame y cuide la Corona de Castilla.

2  Se hace una exposición de las disposiciones del testamento de su padre, el rey Felipe II, recordando que bajo su consentimiento, los Países Bajos fueron dado en dote a su hermana la infanta doña Isabel Clara casada con su tío el Archiduque Alberto (1559-1621), siendo los Estados Bajos mayorazgo indivisible de la corona de España.
Haciendo saber que en caso de que su hermana la infanta doña Isabel muriese sin hijos, los Estados se devolverían a la Corona y Reinos de España y a sus sucesores.
Dado que en el momento de redactarse el Testamento de Felipe III, su hermana la infanta doña Isabel Clara (nacida el 12 de agosto de 1566) tenía cincuenta y tres años sin descendencia, el mayorazgo de los Estados Bajos quedaba vinculado al Rey de España en el caso de disolución del matrimonio, es decir, del fallecimiento de la infanta o de su esposo.
El archiduque Alberto murió el 31 de julio de 1621. La infanta Isabel Clara, dando cumplimiento a las disposiciones testamentarias de su hermano Felipe II, devolvió la soberanía de Flandes a su sobrino
Felipe IV e ingresó en la Orden religiosa de las Clarisas, aunque conservó la Gobernación de los Países Bajos hasta su muerte acontecida el 1 1 de noviembre de 1663.

Las cláusulas 37 y 38 fijan el orden sucesorio:

§

En primer lugar los descendientes del matrimonio consumado del Príncipe don Felipe y su esposa doña Isabel, hija legítima mayor de los Reyes de Francia.

§

En segundo lugar, acabada la línea y descendencia legitima y no legitimada del Príncipe don Felipe, le sucede el Infante don Carlos (nacido en Madrid el 15 de septiembre de 1607 y murió sin haber contraído matrimonio el 30 de julio de 1632) y toda su descendencia legítima y no legitimada.

§

En tercer lugar, en defecto de las personas y descendencia del infante don Carlos, ha de suceder el infante don Fernando (nacido en el Escorial el 16 de mayo de 1609 y murió en Bruselas el 9 de noviembre de 1641. El 29 de julio de 1619, el Pontífice Paulo V le nombró Cardenal y Administrador perpetuo del Arzobispado de Toledo. Cuando murió la infanta Isabel Clara Eugenia fue designado Gobernador de Flandes, teniendo un papel significativo en la batalla de Nordlinghen que puso fin a la etapa sueca en la Guerra de los Treinta Años) y su descendencia legítima y no legitimada.

§

En relación con el matrimonio de la infanta Ana con el Rey de Francia Luis XIII, al igual que el del Príncipe don Felipe con Isabel de Borbón, se subraya que tienen el sentido de perpetuar la paz de la cristiandad.
En el caso del matrimonio de la infanta se aclara que ambas coronas no deben juntarse y queden prevenidas las ocasiones que podría haber de juntarse.
Para que los derechos sucesorios vuelvan a la infanta Ana tiene que quedar viuda y sin hijos, regresando a España, o bien que muerto su esposo, por conveniencias de orden público se casare con voluntad de su padre y del Príncipe de las Españas su hermano.

2

La infanta Ana era la primogénita, nació en Valladolid el 22 de septiembre de 1601. Entre el 22-25 de agosto de 1612 se hicieron las capitulaciones matrimoniales con Luis XIII.
Se casó por poderes en Burdeos el 25 de noviembre de 1615, ratificándolo personalmente el 25 de noviembre de 1615.
Cuando murió Luis XIII, ocupó la Regencia del Reino de Francia durante la minoría de edad de Luis XIV, situación que se extendió durante la dictadura del Cardenal Mazarino hasta 1661, aunque Luis XIV fuera declarado mayor de edad en septiembre de 1651.
Ana de Austria murió el 20 de enero de 1666.

 

Luis XIII (1601-1643)
Luis XIII 

Luis XIV (1638-1715)
Luis XIV 

 

 Real Monasterio El Escorial

 Conquista Gibraltar

 Luis XIV

Felipe IV (1621-1665)
Felipe IV 

Archiduque Carlos, futuro emperador Carlos VI
Archiduque Carlos 

Carlos III (1759-1788)
Carlos III