1.  Si el Rey eche de su tierra á algun Rico-ome que fuere su vasallo, deben ir con él sus amigos y vasallos á guardarle, hasta que le ayuden á ganar otro Señor que le haga bien. Si desaforase á Rico-ome, y éste se fuere de la tierra, deben acompañarle sus vasallos y amigos que quisieren, y ayudarle hasta que el Rey le reciba á derecho en su corte. Si desafuere algun hidalgo vasallo de Rico-ome, y no quisiere juzgar fuero por su Corte, ambos puedan despedirse del Rey, y buscar otro Señor que les haga bien. Si algun Rico-ome, ú otro hidalgo se fuese voluntariamentede la tierrra, sin echarlo el Rey, no podrá por sí ni por otro Señor haceren ella guerra ni daño al Rey ni á sus vasallos; y si lo hiciere, pueda éste tomarle quanto le halle en su tierra, derribar casas, destruir viñas y arboles, y echar de ella á su muger é hijos, dandoles plazo para que salgan.

  2.  Quando el Rey destierre á algunrico-ome, debe darle plazo de 30.diaspor fuero, después 9, y últimamente 3; y tambien un caballo, persona que le guie por su tierra, y vianda por su dinero al precio corriente antes del destierro, sin hacerle mal alguno, ni á sus compañeros y bienes: los demás Ricos- omes de aquella tierra deben darle un caballo a cada uno; y al que no quiera darselo, pueda por ello retenerlo en prisión, aprehediendolo en batalla. Si el desterrado comenzase á guerrear por si, ó por medio de su nuevo Señor, al Rey y su tierra, puede éste destruirlo y á sus compañeros, derribarles casas, torres y demás que tengan, y cortar los arboles; mas no tomar para sí las heredades y solares , pues han de quedar para ellos y sus herederos, ni las dueñas sus mugeres deben recibir deshonra ni mal alguno. Esto se entienda, si el Rico-ome desterrado lo fuese sin mérito; mas siendolo por delito, y en la partida haciendo haciendo guerra al Rey, puede éste tomarle todos sus bienes y vasallos: y si saliere de la tierra por su voluntad, despidiendose por sí, ó por algun caballero, debe besarle la mano, y decirle la razon por que se separa de su vasallage, como si el Rey le echase de la tierra, no queriendolo; ó si le desafuere algun vasallo; ó si le quitase la tierra que de él tenga. No debe el Rey desheredar á vasallo suyo, ó natural de su tierra de lo que tuviere en ella, sino es porque éste le deseherede de alguna cosa del Señorío Real, ó lo intente. Si el hidalgo de menor edad con ayuda y consejo de los que tengan en su poder procediese contra el Rey, guerreandole, ó en otra forma desirviendole, no debe éste desheredarlo, ni hacerle daño alguno; pero sí á aquellos que le aconsejaron ú obraron, teniendole en su guarda y poder. El Rico-ome desterrado puede tener dos clases de vasallos: unos que cria y arma, y los casa y hereda, los cuales deben guardarlo, sin separarse de él durante el destierro; y otros á soldada, que deben salir con él de la tierra, y servirle hasta que le ganen pan y Señor; en cuyo caso, habiendo servido su tiempo, pueden ya separase de él, y venirse al Rey á ser sus vasallos. Si este Rico-ome por mandado de su nuevo Señor, á quien sirva, hiciere al Rey guerra o alguna correria en su tierra, y en ella robase algo de sus vasallos, ó lo en batalla con ostos, como captivos, armas, bestias, etc. Quando se vuelva con ellos á su Señor, y lo dividan sus caballeros con sus criados y armados del Rico-ome, deben tomar lo que toque á cada uno, y enviarlo al Rey su Señor natural, pidiendole que deshaga el agravio hecho á aquel. Si en segunda correria hicieren estos caballerosalguna ganaciade la tierra del Rey, deben tomar la mitad de lo tocante á cada uno, y enviarselo como la primera; mas en adelante no sean obligados á enviarle cosa alguna, sino quisieren. Cumpliendo asi dichos caballeros, no debe el Rey hacerles mal ni daño en sus mugeres, hijos, compañas y heredamientos: y á los que no cumplan en el modo expuesto, les puede derribar y construir quanto les hallare; mas no desheredar de los solares y heredamientos, ni hacer mal ni deshonra á las dueñas, sus mugeres é hijos. Si el Rey sacare hueste de sus gentes contra los Ricos-omes que extrañados de su tierra le hiciesen guerra, y les quisiere dar batalla, antes de ésta deben decirle ellos y sus vasallos, y pedirle por merced, que no éntre en ella, pues no quieren lidiar con él, y que se aparte á lugar donde sea conocido, para que puedan guardarlo, y evitar que reciba de ellos daño: y si el Rey no quisiere hacerlo, y entráre en la batalla, deben pugnar aquellos quanto puedan, guardando la persona de éste, de que no reciba mal alguno, conociendolo. Esto mismo deben decir y rogar los demas que les acompañen, y anduvieren en la batalla, guardando á su Señor natural de que no reciba daño; y tambien deben decirlo á su hijo, si quisiere entrar en ella.

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